¿Puede la técnica Sous Vide salvar a la hostelería durante la pandemia del Covid-19?

La crisis del coronavirus a principios de 2020 ha sido un duro golpe para la economía mundial, especialmente la europea, que ha sido duramente golpeada por el virus. Cientos de miles de personas desgraciadamente han perdido su empleo. Otros, sin embargo, han tenido que reinventarse para sobrevivir.

La pandemia es y está marcando un antes y un después en nuestras vidas. Jamás antes de marzo de 2020 nos hubiésemos imaginado que nos fueran a tomar la temperatura antes de entrar a un restaurante. O directamente no poder entrar a él y que éste solo sirva comida para llevar o a domicilio. Empresas como Glovo, Deliveroo o Uber Eats han experimentado un auge sin precedentes desde que empezaron los confinamientos. Y la hostelería ha tenido que adaptarse a la coyuntura. Ganar menos, renunciar a más cosas, pero al fin y al cabo, hacer lo posible por salvar el negocio. Y entonces es cuando nos surge esta duda: ¿Puede la técnica Sous Vide echar una mano en estos momentos de crisis tan duros?

Imposibilidad de contaminación por Coronavirus

Como hemos aprendido a lo largo de muchos artículos en esta web, el proceso del Sous Vide implica cocinar los alimentos envasados al vacío dentro de una bolsa hermética en agua caliente a baja temperatura durante un periodo largo de tiempo. Estas condiciones son excepcionales para evitar no solo cualquier tipo de contaminación cruzada, sino cualquier interacción con el virus. Todo lo que contiene la bolsa se cocina, destruyendo el virus del SARS-Cov-2 e imposibilitando que cualquier intermediario (un cocinero, camarero o un repartidor) interfiera con el alimento, imposibilitando una contaminación que acabaría en un posible contagio de Covid-19.

Ahorro en Envases

La gran lucha de grandes, medianos y pequeños hosteleros durante esta pandemia es reducir los costes de los envases que se utilizan para la comida. Más allá del gasto ecológico que esto supone, los envases de plástico, papel y cartón que se utilizan son un buen porcentaje del precio que el cliente acaba pagando por su comida.

Con la técnica Sous Vide, estos costes pueden reducirse considerablemente. Al no sacar los productos de la bolsa tras cocinarlos, no es necesario colocarlos en tuppers ni recipientes herméticos. Una bolsa de papel sería más que suficiente para transportar la comida desde el local en el que ha sido cocinado hasta el domicilio del cliente.

Facilidad tanto para la hostelería como para el cliente

Otro punto en el que destaca esta técnica es en la flexibilidad. Sous Vide se caracteriza por su enorme maniobrabilidad. Es complicado pasarse de punto en uno de estos baños de agua caliente. Tampoco perdemos muchas propiedades si nos excedemos de tiempo. Por tanto, aporta al restaurante cierto margen a la hora de trabajar. No habría ese típico pico de encargos en hora punta, sino que podrían trabajar una enorme cantidad de platos a lo largo de la jornada laboral y liberar gran carga de trabajo en las horas cercanas al almuerzo y cena. Esto permitiría a los trabajadores de la cocina laborar con más calma, menos estrés y por supuesto, menor posibilidad de contagios.

Por otro lado, el cliente también podría salir muy beneficiado. Éste podría comprar su comida envasada, ya sea de un bar, restaurante o directamente del estante de refrigerados de su supermercado de confianza. Luego simplemente tendría que calentar el producto en casa cuando vaya a consumirlo. Proceso en el que no se pierden sabores ni se modifican las texturas gracias a la maravillosa técnica Sous Vide.

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